viernes, 2 de noviembre de 2012

Gachamiga de longaniza y ajetes tiernos



¿Habrá comida más caudetana y manchega al mismo tiempo que ésta?  ¡¡¡ En casa nos encanta!!!
Mi abuelo Manuel fué quién me dió la receta hace muchos años, pero mi madre y yo le hemos hecho algunas modificación y la hemos adaptado un poquito. O quizá debería decir que hacemos otra versión con otros ingredientes (él ponía panceta o tocino con dientes de ajo).

Ahora que viene época de frío apetece comer este plato. Es como que te lo pide el cuerpo. Como cuando sueñas con un cocido bien calentito para comer con cuchara cuando estamos en la calle a bajo cero. Por tanto, es un plato energético, como buen plato manchego  jejeje.

Para alucinar ya en colores de lo rica que está, lo suyo sería hacerla en la lumbre con una buena sartén honda de rabo largo. El humo y las brasas de leña le da un saborcillo alucinante. Supongo que es como hacer unas chuletas de cordero en una vitro o con unas parrillas en una barbacoa... ¿verdad? Hay una ligera diferencia también, ¿a que sí?. Pero bueno, que este comentario no os incite a pasar por alto la receta. En la vitro o inducción de nuestras casas sale muy muy muy buena también, eh? Os doy mi palabra.

Detalle de una gachamiga elaborada al fuego.



Ingredientes:
  • Un vaso de agua.
  • 4 puñados de harina.
  • Un manojo de ajos tiernos.
  • 5 longanizas.
  • Un buen chorro de AOVE (debemos ser generosos).
  • Sal.


Elaboración:

En un bol ponemos el agua y la harina. Con la ayuda de unas varillas removemos bien hasta que veamos que no aparecen grumos. Reservamos.
En una sartén ANTIADHERENTE (muy importante para que no se nos pegue) ponemos el AOVE  para sofreir los ajos. Cuando estén listos, sacamos a un plato y reservamos.
En otra sartén doramos las longanizas. Retiramos a otro plato una vez hechas y troceamos. Al utilizar otra sartén, estaremos desechando en ella la grasilla que suelten las longanizas al freirse.
En el aceite caliente de sofreir los ajos (en la sartén antiadherente) vaciamos el bol de agua y harina. Removemos sin parar para que no se peguen esas gachas ni se formen nuevos grumos.
Ahora viene la parte más pesada de la receta ya que son un mínimo de unos 20 minutos removiendo y dorando sin parar.
Cuando veamos que gran parte del agua se ha evaporado y que la harina ya empieza a ser una gacha pastosa, añadimos los tropezones (tanto ajos como longaniza).
Seguimos removiendo.
A fuego medio iremos dorando como si fuese una tortilla. Comenzaremos a voltear la gachamiga cada pocos minutos para que dore por todas partes por igual.
Salamos y probamos para ni pasarnos ni quedarnos cortos en sal.
Seguimos volteando. Poco a poco veremos como la gachamiga va "soltando" parte del aceite que utilizamos en un principio. Es mejor pasarnos un poquito en aceite que quedarnos cortos. Si nos pasamos no ocurre nada porque, como digo, la harina va desprendiendo el aceite que no necesita.
Cuando esté dorada según nuestro gusto particular, serviremos a la mesa directamente en la sartén y los comensales irán mojando trocitos de pan hasta hacerse con ella.

Buen provecho.

2 comentarios:

  1. Creo que no es correcto. El aceite con la harina hay que mezclarlo antes y después cocer con el agua removiendo sin parar.
    De esta formala harina se cuece y después se fríe que es el truco de la gachamiga.

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    1. Ni es correcto ni es incorrecto... es una forma más de hacer la gachamiga.

      Mi abuelo (padre de mi madre) la hacía casi siempre en la lumbre... y además, la hacía como tú indicas: él calentaba el aceite, sofreía carne, tocino y ajetes, los retiraba y reservaba, añadía harina para tostarla y al final, incorporaba el agua para ir reduciendo poco a poco después. Incorporaba tropezones y esperaba que dorase dando la vuelta una y otra vez, a modo de tortilla de patata, para que no se quemase.
      De esta forma obtenemos más grumos en la harina y hay que remover y trabajar más la masa.

      Si diluimos la harina en el agua, evitamos esa formación de grumos y una vez evaporada el agua, la harina se tosta igualmente. Por tanto, el resultado es el mismo... el paso de diluir la harina en agua es un "truco" para hacer este plato más fácilmente. Pero por supuesto, se puede hacer como tú indicas y como te digo que mi abuelo la hacía.
      Mi madre la hizo muchos años así hasta que le "chivaron" este truquillo... y te aseguro que el resultado es el mismo: ¡Saben igual, están igual de ricas!.

      Paso algo similar a los gazpachos manchegos: no existe la receta ideal. Unos hacen sofrito de cebolla, otros no ponen cebolla, unos hacen la torta en la lumbre, otros sobre moñigas, otros con una leña determinada, otros con masa de pan, unos a trozos chicos, otros con trozos grandes, algunos con carne de caza, otros sin carne de caza... y no por ello, una receta es correcta y otra no ;-)



      Prueba y me cuentas! ;-)

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